Juanlu, es el chavalote que ni comiendo deja de dibujar.
Juanlu como es ilustrador realizó como microtuneado un gran dibujo.
Juan Luis López - Ilustraciones para un loco
viernes, 28 de junio de 2013
Rubén Rojas
Rubén es el chico que no puede dejar un libro ni para comer.
El
gusano de las manzanas
Lucas estaba enamorado de su
profesora y aquel día le regaló una manzana. No sabía que su obsequio llevaba
dentro un gusano. A la hora del recreo la profesora mordió la fruta y dejó al
descubierto la guarida del inquilino. Sintió un breve escalofrío y escupió el
trozo mordido. A la vuelta del recreo Lucas comprobó con decepción que la
manzana estaba en la papelera. Como su profesora no estaba, la cogió excitado y
se la llevó a casa. Allí la colocó en un lugar preferente de su escritorio,
donde podría disfrutar mejor del dibujo del mordisco, comprobar a su antojo la
perfección de tan deseada dentadura. El gusano permanecía oculto, ajeno a las
imaginaciones del niño, y continuaba escarbando sin remedio hacia el corazón de
la manzana. En unas semanas la manzana estará podrida, pensaba Lucas. Ya no se
verá la marca del bocado y habrá muchos más gusanos de los que caben en el bolso
de la profe.
Rubén Rojas - Arte con chinchetas
jueves, 27 de junio de 2013
Francesc López (Xesc)
Xesc, es el barbudo de verde que sabe sonreír de forma natural.
…años a la sombra
Con el ánimo de anticiparse por primera vez —el revolver amartillado, el
dedo rígido en el gatillo—, su sombra se mantenía en perpetua tensión,
acechando el mínimo movimiento, aguardando el menor error, esperando un eclipse
de sol o que cayera la noche antes de que su dueño se retirase a la taberna; la
oportunidad última de lucirse, de desquitarse de tantos…
Ana Crespo Tudela
Ana es la chica que mira a cámara mientras procede a ocupar su asiento.
¿A qué hueles hoy?
Acerco la nariz a tu boca y el perfume
del Rouge 56, con el que la coloreas, recuerda el olor de las ciruelas. Te doy
un mordisquito en el labio y dibujas una sonrisa. Paseo mi lengua por tus
dientes para encontrar tu lengua, húmeda, caliente, sabrosa. Te picoteo con
pequeños besos mientras me lanzo por el tobogán de tus pechos y aterrizo con
suavidad sobre el vello aterciopelado que te cubre el vientre y juego a
dibujarte la circunferencia del ombligo e inspiro su olor a miga de pan.
Desciendo por los muslos atléticos hasta llegar a unos pies que huelen al cuero
de esos zapatos de salón que tanto me excitan. Contengo las ganas de comerme
cada uno de sus dedos y me contento con chuparlos despacito, uno a uno. Un
fuerte olor a aceitunas me guía hacia el clítoris pequeño, salado, que escondes
entre las piernas y que descubres para que lo acaricie, lo lama, hasta que, de
todos tus poros, emane el aroma intenso, ácido, de tu orgasmo.
Ana Crespo Tudela - A cuatro letras
miércoles, 26 de junio de 2013
Víctor Lorenzo
Víctor, es el que hace el pirata. Por cierto, muy bien.
Llamara(u)das
Víctor regaló una de sus preciosas cajitas de Llama(u)das repletas de hiperbreves. Indicar que el diseño de la cajita e interior es de Nanoediciones. Os dejo un enlace a su blog para que lo recordéis y podáis montar la vuestra.
Llamara(u)das
Además os publico un par de hiperbreves que se recogen en la cajita.
Declaraciones
Yo, mi amor; tú, la guerra. No me rindo.
Bicho palo
La noche antes de la poda, alardeaba de camuflaje.
Víctor Lorenzo - Realidades para lelos
Llamara(u)das
Víctor regaló una de sus preciosas cajitas de Llama(u)das repletas de hiperbreves. Indicar que el diseño de la cajita e interior es de Nanoediciones. Os dejo un enlace a su blog para que lo recordéis y podáis montar la vuestra.
Llamara(u)das
Además os publico un par de hiperbreves que se recogen en la cajita.
Declaraciones
Yo, mi amor; tú, la guerra. No me rindo.
Bicho palo
La noche antes de la poda, alardeaba de camuflaje.
Víctor Lorenzo - Realidades para lelos
Fortunata Pérez Ossa
Fortunata es la chica que luce el fular de forma elegante.
David
Yo era tosco y desgarbado, ella se empeñó en refinarme. Con su lengua de lija me dejó pulido como mármol de Carrara.
Fortunata Pérez Ossa - El Arcón Mágico
David
Yo era tosco y desgarbado, ella se empeñó en refinarme. Con su lengua de lija me dejó pulido como mármol de Carrara.
Fortunata Pérez Ossa - El Arcón Mágico
martes, 25 de junio de 2013
Jaime Sastre
Jaime, es el chico con gafas que sonríe al ser descubierto leyendo "DeAntología".
Migraciones (Audiomicrorrelato)
Jaime Sastre Santamaría - Microrrelatos perdedores (o no)
Migraciones (Audiomicrorrelato)
Jaime Sastre Santamaría - Microrrelatos perdedores (o no)
David Vivancos Allepuz
David, es el chavalote con barba de mirada traviesa.
Amenaza
terrorista
Las primeras deflagraciones llegaron
atenuadas por la distancia, por los altos edificios de la zona comercial y de
oficinas. Una secuencia lenta y continua, cadenciosa, como la de los estallidos
de los fuegos artificiales. Al poco, sin embargo, comenzamos a escuchar las
explosiones mucho más cerca. Yo mismo vi estallar a un hombre que acababa de
comprar el diario en el quiosco de la plaza, junto al gimnasio. Nada más
abrirlo por sus páginas centrales. ¡Pumba!, y nada quedó de él, salvo un bulto
calcinado y un espantoso tufo a chuletón a la brasa.
Supe entonces que los terroristas habían cumplido su amenaza, cuando días antes anunciaron una noticia bomba en los periódicos. El quiosco de prensa voló por los aires. Presa del pánico, tiré mi ejemplar a la papelera y eché a correr sin saber muy bien qué dirección tomar.
Supe entonces que los terroristas habían cumplido su amenaza, cuando días antes anunciaron una noticia bomba en los periódicos. El quiosco de prensa voló por los aires. Presa del pánico, tiré mi ejemplar a la papelera y eché a correr sin saber muy bien qué dirección tomar.
David Vivancos Allepuz - Grimas y leyendas
lunes, 24 de junio de 2013
José Luis Sandín
José Luis es el chavalote que sonríe a la cámara.
Escritor ante su musa en blanco
Siempre la imaginé como una mujer hermosa, inaccesible, a
quien solo podía escuchar en susurros al oído. Ayer la descubrí, más visceral
que visual: me lanzaba letras que desprendía de mis páginas en blanco.
José Luis Sandín - El Circo
Puri Menaya
Puri, es la chica de la sonrisa de chocolate.
La casa roja
La casa roja guardaba un secreto.
Todos los chicos del barrio lo sabíamos.
Pero ninguno se atrevía a cruzar el umbral para desvelarlo.
Nunca vimos a nadie entrar, ni salir.
A pesar de ello, no parecía abandonada: puertas y ventanas como nuevas,
cortinas tras los cristales, geranios con flores rojas. Alguien rompió un
cristal de una pedrada, y al día siguiente el cristal estaba cambiado.
Aposté ante todos que esa tarde entraría en la casa roja. El beso de Lucía
sería mi recompensa: ella me creía un cobarde.
Los cobardes tienen suerte, pensé. Y abrí la puerta de la casa roja. Sin
llamar.
Lo primero que vi fueron las baldosas, recién fregadas. Me limpié los
zapatos en el felpudo que me decía Bienvenido.
La casa estaba vacía. No se oía ningún ruido. Si hubiera habido arañas, las
habría oído tejer su tela en los rincones. Silencié mis pies sobre las
baldosas. No quería despertar a los fantasmas.
La puerta se cerró tras de mí, sin sonido. Sentí la compañía de ausencias
olvidadas.
Y aunque supe que no podría salir ni por puertas ni ventanas, no tuve
miedo.
Solo añoraba el beso que Lucía me había prometido. Tanto pensar en ella,
convoqué su presencia. Temblando, Lucía me dio el beso. Yo salí de la casa con
el humo de la chimenea.
Lucía quedó encerrada allí para siempre.
Ella es quien friega cada día el suelo.
Quien limpia los cristales de las ventanas.
Quien riega los geranios.
Nadie ha vuelto a verla nunca más.
Puri Menaya - El rincón de la bruja de chocolate
viernes, 21 de junio de 2013
Mei Morán
Mei, es la chica de la libretita. Y es que sino está entre fogones, está escribiendo.
Cuento
atrapado
Mientras los relojes de cuco en
el valle se desgañitaban para decir que llegaba la hora fatídica, el cielo, que
era un borrón, no soltaba prenda. Los cervatillos se volvían todo corazón y el
pecho les temblaba inexperto, con galope. Gnomos, elfos y ninfas corrían de
puntillas hasta los lagos y se sumergían temerosos a esconderse entre los
nenúfares. Aunque el bosque hermético no dejaba pasar ni una gota de aire, los
abetos con una tristeza pesada, esclavos de sus raíces, apartaban las ramas
para abrirles camino. Hänsel observaba preocupado la quietud de los parajes,
Gretel, ingenua, recogía arándanos. Vestida de harapos, segura de su empresa la
bruja atravesaba la selva negra, contoneándose por las veredas, embriagada por
el olor de la carne humana.
Mei Morán - Mei Morán
Elisa de Armas
Es la chica que sonríe pícaramente a la cámara.
Escarmiento
Apareció caído en medio del maizal. Le atamos el cuerpo, bien derechito, a una estaca y clavamos sus alas extendidas a un palo horizontal. El ángel cumplió su función: no hubo tordo aquel año que osara acercarse a la milpa.
Apareció caído en medio del maizal. Le atamos el cuerpo, bien derechito, a una estaca y clavamos sus alas extendidas a un palo horizontal. El ángel cumplió su función: no hubo tordo aquel año que osara acercarse a la milpa.
Elisa de Armas - Pativanesca
jueves, 20 de junio de 2013
Mònica Sempere
Mònica es la chica de negro que mira profundamente.
NOTICIERO
El sol se estaba apagando. Acostumbrados a los temblores,
guerras, extinciones y caídas de la bolsa, la peor noticia para la humanidad
pasó desapercibida en todos los medios de comunicación. Hundido en su sillón
Melquiades intentaba contener el llanto. Por fin su negocio de rayos uva iba a
prosperar.
Mònica Sempere - 100 x 100 micros
Fernando Martínez
Fernando es el chico de azul que señala el camino a reflexionar.

EL VIAJE DE TIMONETA
Aquel domingo de primavera
Timoneta no regresó de la playa junto a sus padres. Había encontrado una
botella semienterrada en la arena que encerraba un mensaje de socorro, unas
coordenadas algo confusas y unas instrucciones
de cómo fabricar una chalupa con las cosas habituales que puedas
encontrar en una playa cualquiera. Despistar a sus padres fue pan comido. Desde
que había nacido el repollo Timoneta se había vuelto invisible. Al atardecer
embarcó y puso rumbo a lo desconocido. Timoneta surcó los trece mares, recaló
en islas que no existían y compartió silencios con sirenas a la luz de la luna.
Jamás encontró al mensajero de la botella, y cuando le faltaron las fuerzas
para navegar, se dejó arrastrar por la corriente, anhelando encontrar la
corriente que la arrastrara hasta su playa.

Fernando Martínez - Espirales de tinta
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